27 de octubre de 2026
COLUMNA DE OPINIÓN | ZONA FRANCA Y BASES DE LICITACIÓN 2030: LA BRÚJULA PERDIDA
Por Marcelo Agüero Faridoni, Fundación Prisma Austral - Observatorio de Ciencias Públicas y Políticas de Magallanes

Cuando se pierde el rumbo, el síntoma no es que falte el mapa: es que ya no hay navegante, no hay norte magnético, no hay derrotero. Y eso es, exactamente, lo que se observa a medida que los plazos de las Bases de Licitación 2030 se cumplen y se acortan, sin que asome una idea integrada del Magallanes del próximo siglo.
La discusión pública se ha centrado en una pregunta que, a estas alturas, debería incomodarnos: “¿cuál es el Magallanes que queremos?”. Esa pregunta debería estar resuelta por cualquiera que ostente un cargo público o político en la región. Salir a formularla ahora, a pocos años de una decisión que fijará el destino del principal instrumento económico regional, es —por decirlo con suavidad— estar más perdido que el teniente Bello.
Magallanes acumula herramientas tributarias desde hace medio siglo: la Zona Franca (1975), la Ley Navarino (1985), la Ley Austral (1999), y antes incluso el puerto libre de 1956. Y aun así, Magallanes no ha despegado. ¿Por qué? Porque el problema de Magallanes no es de herramientas. Es de diseño. Y, sobre todo, de gestión.
La concesión de la Zona Franca —que es, conviene recordarlo, una zona franca comercial— es la oportunidad de tomar el problema de fondo. No se trata solo de mejorar la administración interna del recinto: los contratos, los tarifados, la fiscalización de cuentas, los balances trimestrales, semestrales y anuales. Todo eso es necesario, pero es la letra chica. El problema mayor es que estamos discutiendo cómo perfeccionar un centro comercial cuando lo que está en juego es el modelo de desarrollo de una región.
Focalizar el esfuerzo en el pretexto de “no perder el 28% que recibe el Gobierno Regional” es otro error nacido de la misma falta de definición de quienes nos dirigen: en el Parlamento, en el gobierno regional y en el central. Se defiende una tajada mientras se ignora el tamaño de la torta que no estamos horneando.
Porque Magallanes tiene oportunidades únicas en el mundo: su estrecho, sus vientos, su geografía, sus paisajes, sus recursos, sus hielos. Pero ese catastro natural no está dimensionado ni sopesado en el valor agregado que los mercados internacionales y las naciones extranjeras ya ven en él. Mientras tanto, se invierte tiempo en estudios de adorno que no entregan ninguna de las respuestas que se necesitan para gobernar y para gestionar.
El punto es incómodo, pero hay que decirlo: las herramientas no han funcionado no porque sean malas, sino porque no se están gestionando ni administrando regionalmente. No existe una cartera de mercados que capturar; no hay un catálogo de lo que efectivamente se puede instalar en Magallanes. Y si no sabemos qué se puede instalar aquí, difícilmente saldremos de la misma historia de siempre: un centro comercial con régimen de zona franca que ahora pretende, además, llamarse “zona de servicios”.
¿Y la industria? ¿Y los puertos? ¿Y la pesca, la industria química, la salmonicultura, la lana, el cuero? Esas son las materias que generan mano de obra, industrialización y cadenas de valor. Y, lo más importante, provocan poblamiento: humano, profesional y social. Eso es lo que cambia la historia de un territorio.
La propia legislación ya ofrece el camino: junto a la zona franca comercial, la ley permite habilitar recintos francos por actividad —portuarios, pesqueros, industriales—, cada uno con su decreto y administrado por sus usuarios. No necesitamos inflar una concesión comercial hasta que lo abarque todo; necesitamos abrir el abanico de instrumentos que la región nunca gestionó.
Insistir en mejorar un centro comercial para los poco más de 180 mil habitantes de Magallanes no es proyectar la región hacia el próximo siglo. Es, simplemente, no haber entendido el problema.
El Magallanes del 2100 no se va a decidir preguntando qué Magallanes queremos. Se va a decidir cuando alguien, por fin, tome el timón, fije el norte y gestione las herramientas que llevamos cincuenta años dejando guardadas. Las Bases 2030 son esa oportunidad. Ojalá no la naveguemos sin brújula.
El hecho ocurrió pasadas las 3:30 horas de este lunes en una parcela de prolongación Ignacio Carrera Pinto.
El hecho ocurrió pasadas las 3:30 horas de este lunes en una parcela de prolongación Ignacio Carrera Pinto.









































































































































































