12 de abril de 2026
PROYECTO DEL INACH UTILIZA INTELIGENCIA ARTIFICIAL PARA MONITOREAR PINGÜINOS EN LA ANTÁRTICA
La iniciativa permite analizar colonias de pingüino barbijo mediante cámaras trampa y sistemas automatizados, optimizando el estudio científico.

Un innovador proyecto liderado por la bióloga marina Magdalena Márquez Díaz, del Instituto Antártico Chileno (INACH), está utilizando inteligencia artificial para monitorear el ciclo de vida del pingüino barbijo en la Antártica. La iniciativa, desarrollada en el marco del programa de Áreas Marinas Protegidas, busca optimizar el análisis de datos mediante el uso de cámaras trampa y redes neuronales.
El sistema implementado permite procesar miles de imágenes captadas en terreno, diferenciando automáticamente entre ejemplares adultos y polluelos. Esto facilita conocer con mayor precisión los ciclos de llegada y permanencia de estas aves en distintas colonias, además de identificar momentos críticos en su comportamiento poblacional.
El monitoreo se realiza a través de una red de cámaras instaladas en la península Antártica, cuyos registros son analizados posteriormente en Punta Arenas. Gracias a la incorporación de inteligencia artificial, el procesamiento de datos que antes podía tardar semanas hoy se realiza en pocas horas, mejorando significativamente la eficiencia del trabajo científico.
La tecnología utilizada se basa en un sistema de visión artificial entrenado para reconocer características específicas de los pingüinos. Si bien aún existen desafíos, como la detección de polluelos en entornos complejos, el proyecto abre nuevas posibilidades para el estudio de otras especies y fenómenos, fortaleciendo el desarrollo científico en torno a los ecosistemas antárticos.
El persecutor detectó que las bandas internacionales están tomando un largo camino desde Bolivia, cruzando toda Argentina, para llegar al extremo sur de Chile. Por allí ingresan droga para distribuirla en otras regiones. “Buscan las rutas en que es menos posible que los puedan atrapar”, dice el persecutor.
El persecutor detectó que las bandas internacionales están tomando un largo camino desde Bolivia, cruzando toda Argentina, para llegar al extremo sur de Chile. Por allí ingresan droga para distribuirla en otras regiones. “Buscan las rutas en que es menos posible que los puedan atrapar”, dice el persecutor.











































































































































































