25 de enero de 2026
LA HISTORIA DEL PINGÜINO QUE CAMINA HACIA LAS MONTAÑAS: EL SÍMBOLO VIRAL DEL 2026
El registro, filmado en la Antártica en 2007 por el cineasta Werner Herzog, resurgió casi dos décadas después como un fenómeno viral global, utilizado incluso en discursos políticos, y convertido en reflejo de una generación marcada por la incertidumbre.

A comienzos de 2026, un breve video comenzó a circular con fuerza en redes sociales y rápidamente se convirtió en uno de los fenómenos virales del año. Las imágenes muestran a un pingüino que se aleja de su colonia en la Antártica y avanza, completamente solo, hacia unas montañas donde no hay alimento, refugio ni posibilidad de retorno. La escena, simple y perturbadora, generó interpretaciones opuestas: para algunos, un momento profundamente trágico; para otros, una inesperada fuente de inspiración.
La viralidad del registro se expandió más allá de los espacios culturales y digitales. La imagen fue utilizada incluso por el presidente de Estados Unidos en el contexto de su postura sobre Groenlandia, dando cuenta del alcance simbólico que adquirió la escena y de cómo un fragmento de la naturaleza antártica fue resignificado en discusiones políticas y geoestratégicas de escala global.
El video ha sido acompañado por miles de ediciones, memes y montajes con música épica o textos reflexivos. En internet, una frase se repite con fuerza: “Ese pingüino soy yo”. El fragmento se ha utilizado para hablar de crisis personales, agotamiento laboral y decisiones vitales, transformando al animal en un símbolo generacional que conecta con el cansancio y la búsqueda de sentido.
Aunque muchos lo perciben como un registro reciente, su origen se remonta al año 2007, durante el rodaje del documental Encounters at the End of the World, dirigido por el cineasta alemán Werner Herzog. En esa obra, Herzog buscaba romper con la visión edulcorada de la fauna polar y presentar una naturaleza indiferente, ajena a lecturas morales o reconfortantes.
En el documental se observa cómo una colonia completa de pingüinos se dirige hacia el océano para alimentarse. Todos avanzan en la misma dirección, excepto uno, que sin signos visibles de pánico se gira y comienza a caminar tierra adentro, hacia un entorno ubicado a más de 70 kilómetros, donde no puede sobrevivir. Aunque los científicos explican que este tipo de comportamientos puede deberse a desorientación, la narración del director adopta un tono casi fatalista, reforzando la lectura simbólica que hoy domina en redes sociales.
Casi veinte años después de haber sido filmado, el pingüino que camina hacia las montañas dejó de pertenecer solo al cine documental. Hoy es un espejo incómodo pero potente de una generación que se pregunta si seguir al grupo o avanzar sola, aun cuando el camino elegido no ofrezca certezas, refugio ni retorno claro.
Fuente:La Veu Lliure
La inversión busca elevar los estándares de atención, seguridad y comodidad para usuarios y funcionarios de la red municipal de salud.
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