19 de mayo de 2026
TURBERAS DE KARUKINKA: GUARDIANES NATURALES DEL CARBONO Y LA BIODIVERSIDAD EN EL SUR DE CHILE
La instancia se realizó en el marco del Acuerdo de Venecia (para saber más visita la página haciendo clic acá), un compromiso internacional suscrito en 2022 por científicos, pueblos originarios, artistas y custodios de distintos países para promover la protección de turberas desde una mirada territorial y colaborativa.

En el extremo sur de Tierra del Fuego, donde las turberas resguardan miles de años de historia natural y enormes reservas de carbono y agua, guardaparques y especialistas se reunieron en el Parque Karukinka para desarrollar un taller local. Este fue un espacio destinado a reflexionar en torno a la conservación de dichos ecosistemas estratégicos para el planeta.
La instancia se realizó en el marco del Acuerdo de Venecia (para saber más visita la página haciendo clic acá), un compromiso internacional suscrito en 2022 por científicos, pueblos originarios, artistas y custodios de distintos países para promover la protección de turberas desde una mirada territorial y colaborativa.
En este contexto, los talleres desarrollados en distintos lugares del mundo, formarán parte de la Tercera Reunión Bianual del Acuerdo de Venecia, que culminará con un encuentro internacional en Kisumu, Kenia, en junio de este 2026.
La iniciativa busca relevar la importancia de las acciones locales de protección de las turberas, entrelazando a sus custodios a través de sus conocimientos y experiencias, para ponerlas al servicio de la comunidad a escala global. Desde Chile, una de las experiencias destacadas es la del Parque Karukinka, administrado por WCS Chile, donde el equipo identificó amenazas, desafíos y oportunidades de conservación para las miles de hectáreas de turberas que hoy forman parte de los espacios protegidos de Tierra del Fuego.
“Es importante saber cómo lo interpreta el equipo de guardaparques, cómo lo viven ellos y qué nuevas ideas van surgiendo desde la experiencia local del territorio para aportar insumos a estas declaraciones globales, que muchas veces no se sitúan en los lugares donde ocurren las cosas”, señaló Melissa Carmody, quien estuvo a cargo de facilitar el taller en Karukinka.
Durante la jornada se incorporaron conocimientos territoriales y experiencias de conservación vinculadas a uno de los ecosistemas menos conocidos del planeta, pero también uno de los más relevantes para enfrentar el cambio climático.
“Es parte de un compromiso que adquirieron diferentes organizaciones de distintas partes del mundo para proteger estos ecosistemas (turberas), que conforman solo el 3% de la superficie terrestre y almacenan más carbono que todos los bosques del mundo juntos”, explicó Rodrigo Munzenmayer, uno de los custodios en Tierra del Fuego.
Las turberas son un tipo de humedal asociado a zonas de drenaje pobre, donde el agua fluye lentamente y la materia orgánica se acumula durante miles de años. Este proceso permite que almacenen grandes cantidades de carbono, convirtiéndolas en ecosistemas fundamentales para la regulación climática global.
Actualmente, el Parque Karukinka protege más de 90 mil hectáreas de turberas, resguardadas desde 2015 bajo la figura de Áreas de Interés Científico para efectos mineros. En el territorio, equipos de guardaparques y científicos desarrollan monitoreos permanentes para comprender cómo responden estos humedales a distintas presiones ambientales.
Además de su importancia climática, las turberas de Karukinka son hábitat de aves, mamíferos, invertebrados y numerosas especies vegetales. Asimismo, forman parte del territorio ancestral del pueblo Selk’nam, reforzando su relevancia ecológica, cultural y científica para Chile y el mundo.
Los Selk’nam desarrollaron una profunda relación con el entorno natural fueguino, utilizando de manera sustentable los recursos disponibles para su alimentación, vestimenta y herramientas. Su conocimiento del territorio, su capacidad de adaptación y su cosmovisión, dan cuenta de una conexión indivisible entre las personas y todos los seres vivos, que hoy es relevada por WCS Chile y su experiencia en Karukinka.
Finalmente, estas instancias buscan no solo fortalecer la reflexión y el intercambio de trayectorias, sino también recoger aprendizajes territoriales que puedan integrarse a las discusiones internacionales impulsadas por el Acuerdo de Venecia, promoviendo una visión descentralizada y colaborativa para la protección de estos humedales.
El informe mostró los resultados de una encuesta realizada a los vecinos y vecinas del sector: el recinto, de ser habilitado, beneficiaría a al menos 5.556 personas.
El informe mostró los resultados de una encuesta realizada a los vecinos y vecinas del sector: el recinto, de ser habilitado, beneficiaría a al menos 5.556 personas.














































































































































































