7 de enero de 2026
MUSEO NAO VICTORIA IMPULSA HITO SIMBÓLICO QUE VINCULA A PUNTA ARENAS CON LA ANTÁRTICA
El proyecto contempla la instalación de un letrero con la palabra "Antártica" en el lugar, con una particularidad que no pasa desapercibida: la letra "T" es representada por una cola de ballena.

Frente al estrecho de Magallanes, en el Museo de Sitio Nao Victoria, comienza a tomar forma un nuevo hito antártico que busca algo más que marcar una distancia geográfica. La iniciativa propone instalar símbolos visibles y experienciales que conecten a la ciudad con el Continente Blanco, reforzando a Punta Arenas no solo como puerta logística, sino como un espacio de memoria, relato e identidad polar.
El proyecto contempla la instalación de un letrero con la palabra "Antártica" en el lugar, con una particularidad que no pasa desapercibida: la letra "T" es representada por una cola de ballena. El conjunto se complementa con información sobre la distancia aproximada, unos 1.200 kilómetros, entre la ciudad y la península Antártica, además de su emplazamiento junto a la réplica del James Caird, el bote utilizado por Ernest Shackleton en una de las travesías de supervivencia más extremas del siglo XX.
Para Juan Luis Matassi, gestor del Museo Nao Victoria, el hito responde a una realidad concreta: la gran mayoría de quienes visitan Punta Arenas nunca viajará a la Antártica. "Queremos que la gente se lleve el recuerdo de haber estado en un punto específico, a cierta distancia del territorio antártico", explica. En ese gesto, el museo busca transformar un dato abstracto en una experiencia tangible, capaz de anclar la Antártica en el recorrido urbano y turístico de la ciudad.
Ese mismo principio guía la museografía del lugar. Las réplicas a escala real, como la Nao Victoria, el HMS Beagle, el James Caird o la goleta Ancud permiten que el público experimente de primera mano la historia, comprendiendo la precariedad material con la que se realizaron las grandes navegaciones australes. "El viaje está muy presente en el imaginario, pero no el barco. Cuando las personas ven el tamaño real de estas embarcaciones, recién dimensionan lo duras que fueron esas expediciones", señala Matassi.
La construcción del James Caird en Punta Arenas no fue casual ni improvisada. Matassi relata que el proyecto surgió tras conocer intentos fallidos de recrear el viaje original y descubrir que existía una réplica construida en Londres por la fundación vinculada a la familia Shackleton. A partir de planos, fotografías del bote original, conservado en Dulwich College, y un trabajo riguroso de documentación, el equipo del museo decidió construir su propia versión.
El resultado fue reconocido por Alexandra Shackleton, nieta del explorador, quien ha visitado el museo en tres ocasiones y ha destacado públicamente la fidelidad de la réplica, validándola dentro de la comunidad internacional vinculada a la memoria de Shackleton.
Desde una mirada complementaria, el sociólogo Marcelo Astorga, doctor en Ciencias Sociales e investigador del proyecto Nodo Antártico que encabeza el Instituto Antártico Chileno (INACH), destaca el valor simbólico del hito y, en particular, de la cola de ballena integrada en la palabra Antártica. A su juicio, este elemento invita a pensar la relación histórica de Punta Arenas con el mar y con otras especies.
"Basta escarbar un poco para darse cuenta de que Punta Arenas fue un lugar de explotación ballenera", recuerda Astorga, aludiendo a un pasado en el que la Antártica y los mares australes eran concebidos como espacios de extracción, donde la ballena era vista como un recurso energético. Hoy, en cambio, la ballena se ha transformado en un símbolo de conservación y conciencia ambiental.
En ese contraste, el investigador ve una oportunidad pedagógica y ética. "Ballenas y Antártica nos hablan de nuestra historia de explotación, pero también de cómo hemos cambiado la forma de relacionarnos con la naturaleza", reflexiona. Así, el hito no solo señala una distancia, sino que activa una conversación sobre el pasado, presente y futuro.
Astorga subraya, además, que este nuevo hito no opera de manera aislada, sino que se integra a un sistema de señales y símbolos ya presentes en Punta Arenas: otras esculturas de ballenas, antiguos emplazamientos balleneros y vestigios industriales que forman parte del paisaje urbano y costero. Esa red simbólica permite que una imagen, una cola de ballena frente al Estrecho, despierte preguntas y conduzca a una exploración más profunda de la historia local.
En esa lógica, el museo se convierte en un dispositivo de mediación cultural, donde la Antártica deja de ser un territorio lejano para transformarse en una referencia cotidiana, visible y discutible desde la ciudad.
Ambas visiones coinciden en un punto clave: la construcción identitaria de Punta Arenas como ciudad antártica no depende únicamente y exclusivamente de la ciencia o de la institucionalidad, sino también de iniciativas culturales y ciudadanas. Para Astorga, cualquier habitante, desde la museografía hasta la gastronomía o la artesanía, puede expresar y proyectar esa identidad antártica, porque forma parte del territorio que habita.
Desde esa perspectiva, el hito impulsado por el Museo Nao Victoria funciona como un acto de apropiación simbólica: no define un relato único, sino que propone un espacio donde la Antártica se imagina, se recuerda y se conversa desde el Austro habitado.
El INACH es un organismo técnico del Ministerio de Relaciones Exteriores con plena autonomía en todo lo relacionado con asuntos antárticos de carácter científico, tecnológico y de difusión. El INACH cumple con la Política Antártica Nacional incentivando el desarrollo de la investigación de excelencia, participando efectivamente en el Sistema del Tratado Antártico y foros relacionados, fortaleciendo a Magallanes como puerta de entrada al Continente Blanco y realizando acciones de divulgación del conocimiento antártico en la ciudadanía. El INACH organiza el Programa Nacional de Ciencia Antártica (PROCIEN).
El Sector de El Ovejero fue visitado por el Gobernador Regional, Jorge Flies Añón, el Seremi Minvu, Marco Uribe Saldivia y el director regional (S) del Serviu Omar González Asenjo, junto a representantes de la empresa contratista y equipos técnicos a cargo de la obra.
El Sector de El Ovejero fue visitado por el Gobernador Regional, Jorge Flies Añón, el Seremi Minvu, Marco Uribe Saldivia y el director regional (S) del Serviu Omar González Asenjo, junto a representantes de la empresa contratista y equipos técnicos a cargo de la obra.



















































































































































































